NeoCenter

Explore a centralized collection of Neogen insights, events, webinars, and resources. From industry blogs to upcoming tradeshows, this hub keeps important information within easy reach. Content is designed to support awareness and informed decision‑making. Explore what’s new and stay connected.

Microorganismos - Campylobacter

diciembre 10, 2024

Food Safety Testing – Campylobacter

Campylobacter is part of the natural gut microflora of many of the animals that humans eat – chickens, turkeys, swine, cattle and sheep. A contaminated poultry carcass can carry anywhere between 100 and 100,000 Campylobacter cells. Given that it only takes 500 Campylobacter cells to cause infection, consumers can face significant risk.

There are 17 known species of Campylobacter, and at least a dozen species have been implicated in human illness. The most infamous is Campylobacter jejuni, a nonsporeforming, Gram-negative rod, recognized as one of the main culprits overall for bacterial foodborne illnesses. Scientists estimate that more than 80 percent of Campylobacter infections are caused by C. jejuni.

C. jejuni and the other members of the Campylobacter genus grow at lower than atmospheric oxygen concentrations, typically 3 to 5 percent. Consequently, they are somewhat fragile in the ambient environment and difficult to culture in the laboratory.

The main food sources linked to C. jejuni infections include improperly handled or undercooked poultry products, raw milk, cheeses made from unpasteurized milk and contaminated water. It’s worth noting, though, that C. jejuni has occasionally found in a variety of other places, from vegetables to seafood to pond water.

Campylobacter species are among the leading causes of domestically acquired bacterial foodborne illness in the United States, with nearly 1.3 million cases occurring annually, according to data from the U.S. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). For each reported case of campylobacteriosis, 30 cases are projected to be unreported.

Overall the CDC attributes an estimated 76 deaths in the United States per year to campylobacteriosis. And in addition to causing fatalities, C. jejuni has also been linked to autoimmune disorders with scientists believing that antigens present in the pathogen resemble those in certain nervous tissues in humans and lead to reactions. Children less than 5 years old (especially less than 1 year) and young adults between 15 and 29 years in age are C. jejuni’s most common human hosts. The bacterium also has a disproportionally large effect on pregnant women, not only sickening them but causing infection in their fetuses, which can sometimes lead to miscarriage or stillbirth.

Featured Industries

 

Outbreak Threats, Methods of Detection

Campylobacter has been responsible for serious outbreaks in recent years. Often these relate to consumption of non-pasteurized milk, but there are other sources reminding of the dangers and characteristic of this unique bug. Contaminated water in New Zealand, for example, resulted in more than 4,100 people contracting campylobacteriosis, including at least one fatality. An outbreak in the United States linked to the purchase of puppies showed how much of a stalwart C. jejuni can be. Nearly 100 persons from 17 states were affected — one-fourth of whom required hospitalization — and doctors realized that the particular strain of C. jejuni sickening them was exceptionally resistant to standard antibiotics.

The U.S. Department of Agriculture’s Food Safety and Inspection Service (FSIS), the regulatory body overseeing process controls for handling and microbiologic monitoring of poultry and eggs (as well as meats), is the entity with the most worldwide influence in curbing Campylobacter. Importantly, the FSIS revised its testing program for Campylobacter, as well as Salmonella, in 2016 and anticipates the changes will help prevent 50,000 illnesses from occurring per year. Since that announcement, international regulatory systems have worked to bring their frameworks into harmony.

These changes have reminded food processors of the need for easier and more effectively managed specific and sensitive detection. While isolation and detection methods have long been developed for many foods with a history of Campylobacter contamination, classic culture-based methods (agar, etc.) frequently require 4 to 6 days to get results and are hard-pressed to accurately confirm the pathogen due to the fact that samples — particularly samples in the poultry industry — can possess large, complex microbial loads.

To facilitate these changes, and in efforts to bring about continuous improvement, food producers turn to advanced technologies based on molecular (DNA or RNA) science to amplify and detect a specific gene target from organisms like Campylobacter that may be in their samples, so they can be monitored for presence and prevalence. The Molecular Detection Assay 2 – Campylobacter helps address this need by bringing greater levels of speed, simplicity and efficiency to microbiological analysis of poultry products.

Campylobacter Testing Products

Subscríbase para Futuras Actualizaciones

Hemos recibido su información de contacto. Le notificaremos cuando haya nuevas actualizaciones disponibles.

Pruebas de seguridad alimentaria – Campylobacter

Campylobacter es parte de la microflora intestinal natural de muchos de los animales que consume los humanos: pollos, pavos, cerdos, ganado y ovejas. Una carcasa de ave contaminada puede transportar entre 100 y 100.000 células de Campylobacter. Dado que solo se necesitan 500 células de Campylobacter para causar infección, los consumidores pueden enfrentar un riesgo significativo.

Hay 17 especies conocidas de Campylobacter, y al menos una docena de especies han sido implicadas en enfermedades humanas. El más conocido es el Campylobacter jejuni, una varilla gramnegativa sin esporas, reconocida como una de las principales causantes de enfermedades bacterianas transmitidas por los alimentos. Los científicos estiman que más del 80% de las infecciones por Campylobacter son causadas por C. jejuni.

C. jejuni y los otros miembros del género Campylobacter crecen en concentraciones de oxígeno inferiores a la atmosférica, típicamente del 3 al 5 por ciento. En consecuencia, son algo frágiles en el ambiente y difíciles de cultivar en el laboratorio.

Las principales fuentes de alimentos relacionadas con las infecciones por C. jejuni incluyen productos avícolas mal manejados o poco cocidos, leche cruda, quesos elaborados con leche no pasteurizada y agua contaminada. Vale la pena señalar, sin embargo, que C. jejuni ha sido encontrado ocasionalmente en otros lugares, desde verduras hasta mariscos y agua de estanque. El agua o el hielo contaminados son también una fuente de infección. Algunos casos ocurren tras el contacto con agua contaminada durante actividades recreativas.

Campylobacter es una de las cuatro principales causas mundiales de enfermedad diarreica y está considerada como la causa bacteriana más frecuente de gastroenteritis en el mundo. La carga de enfermedades transmitidas por los alimentos, entre ellas la campilobacteriosis, es considerable: cada año las padecen cerca de 1 de cada 10 personas y son causa de la pérdida de 33 millones de años de vida saludable. Las enfermedades transmitidas por los alimentos pueden ser graves, con 550 millones de casos anuales, entre ellos 220 millones de niños de menos de 5 años de acuerdo a datos publicados por la OMS (Organización Mundial de la Salud). Porcada caso reportado de campilobacteriosis, se proyecta que 30 casos no serán informados.

Los niños menores de 5 años (especialmente menos de 1 año) y los adultos jóvenes entre 15 y 29 años de edad son los huéspedes humanos más comunes de C. jejuni. La bacteria también tiene un efecto desproporcionadamente grandes en las mujeres embarazadas, no solo enfermando sino causando infección en sus fetos, lo que a veces puede llevar a un aborto espontáneo o a la muerte.

Los países que han adoptado estrategias específicas para reducir la prevalencia de Campylobacter en las aves de corral vivas, se ha observado una reducción similar de los casos humanos.

Brotes, Recomendaciones y Métodos de Detección

Campylobacter ha sido responsable de brotes graves en los últimos años. A menudo se relacionan con el consumo de leche no pasteurizada, pero hay otras fuentes que recuerdan los peligros y características de este microorganismo único.

El Servicio de Inspección y Seguridad Alimentaria del Departamento de Agricultura de EE. UU. (FSIS por sus siglas en inglés), el organismo regulador que supervisa los controles del proceso para la manipulación y el control microbiológico de aves de corral y huevos (así como carnes), es la entidad con mayor influencia mundial para controlar Campylobacter. Es importante destacar que el FSIS revisó su programa de prueba para Campylobacter, así como Salmonella, en 2016 y anticipa que los cambios ayudarán a prevenir 50,000 enfermedades por año. Desde ese anuncio, los sistemas regulatorios internacionales han trabajado para armonizar sus marcos.

En colaboración la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y su Centro Colaborador en la Universidad de Utrecht, la OMS publicó el 2012 el informe titulado The global view of Campylobacteriosis.

Recomendaciones de la OMS para quienes manipulan alimentos:

  • Quienes manipulan alimentos, tanto en el trabajo como en el hogar, deben observar las normas de higiene pertinentes.
  • Los manipuladores profesionales de alimentos que tengan fiebre, diarrea, vómitos o lesiones cutáneas visiblemente infectadas deben comunicarlo de inmediato a su empleador.
  • La publicación de la OMS Cinco claves para la inocuidad de los alimentos es una base para los programas de formación de quienes manipulan alimentos y para la educación del consumidor. Dichas claves, especialmente importantes para prevenir intoxicaciones alimentarias, son:
    • Mantener la limpieza
    • Separar alimentos crudos y cocinados
    • Cocinar los alimentos completamente
    • Mantener los alimentos a temperaturas seguras
    • Utilizar agua y materias primas seguras

Estos cambios han recordado a los procesadores de alimentos la necesidad de una detección sensible y específica manejada de manera más fácil y efectiva. Aunque los métodos de aislamiento y detección se han desarrollado durante mucho tiempo para muchos alimentos con un historial de contaminación por Campylobacter, los métodos clásicos basados ​​en cultivos (agar, etc.) requieren con frecuencia de 4 a 6 días para obtener resultados y son difíciles de confirmar con precisión, particularmente muestras en la industria avícola, pueden poseer grandes cargas microbianas complejas.

Para facilitar estos cambios, y en los esfuerzos para lograr la mejora continua, los productores de alimentos recurren a tecnologías avanzadas basadas en la ciencia molecular (ADN o ARN) para amplificar y detectar un objetivo genético específico de organismos como Campylobacter que pueden estar en sus muestras, por lo que se puede controlar su presencia y prevalencia. El Ensayo de Detección Molecular 2 – Campylobacter, un kit de prueba que en conjunto con el galardonado Sistema de Detección Molecular, ayudan a resolver esta necesidad al brindar mayores niveles de velocidad, simplicidad y eficiencia al análisis microbiológico de productos avícolas. Resultados en sólo 24 horas con un método simplificado.


Categoría: Inocuidad Alimentaria, Bebida alimenticia, Salud pública, Microbiología, Patógenos, Secuenciación bacteriana, Monitoreo ambiental, Saneamiento e Higiene, Tratamiento de aguas, Microorganismos